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sábado, 7 de mayo de 2011

Susurros de amor.


Rozar tu agua
con mis tímidos labios
verdes de miedo.


Si me abro, me
descubro; si me escondo,
no calas en mí.


Foto: Begoña Gamonal

@llorentea /Amalia Llorente: 
http://www.youtube.com/watch?v=Sh03YXzvDF4&feature=related -
Chopin Prelude Op.28 No.15 (Horowitz)

jueves, 5 de mayo de 2011

El mar y la arena


El mar, en lo profundo
se esconde, en aguas tranquilas,
y se enrosca en su espejo
cara a la luna
en forma de caracol.
A veces, en brusca mirada de zozobra,
pestañea en su caracola
y, en forma de espuma,
empapa agitada a su amor,
azota las olas con furia
y se filtra entre sus venas
al romper en su tacto el corazón.


Foto: Begoña Gamonal

Así como el mar en la arena,
yo nado en la alegoría de tus labios
y rompo para renacer
en la ingenuidad de tus manos
que protegen mi veleidad,
esa que agita mis versos a palpitaciones
cuando estás conmigo, no,
más surcando otras arenas.

Foto: Begoña Gamonal
Por eso dejo, cuando paso,
lo que el sentimiento ahonda
en el surco de tu charco:
esa huella en tí soy yo.
Foto: Begoña Gamonal
Por gentileza de Amalia Llorente: http://www.youtube.com/watch?v=GBS-W4sUZ0o&sns=fb- S. Rachmaninov Concierto No 2 para piano y orquesta

martes, 3 de mayo de 2011

Tramando espera adentro se congele o se derrita.

En su nido, traba tramas que traba en sus adentros.
Y bien dentro es recibido con las ramas para el nido,
en sus huecos; por ellos se filtra hacia sus adentros,
y tiene miedo. En sus oídos por oír sus graznidos
dentro del nido de sus pensamientos. Pero no ve la sangre,
ni el sonido de su goteo, ni las garras.
La cotorra sólo quiere duerma consigo
en su nido vacío y hueco, de silencio.

Lo quiere, y lo ama en sus adentros, dentro, consigo,
pero se ahoga de soledad fría y glotona,
porque no siente que la toquen sus latidos,
ni sabe siquiera si alguna vez sus plumas, para ella,
fueron plumas de colores y sonidos.
Ella no lo vió, no sabe , porque ama a ciegas, 
y espera adentro, que la trama ahogue su esperanza
y congele su deseo en el olvido,
o le muestre su cara más dulce, derretido.

Foto: Begoña Gamonal


domingo, 1 de mayo de 2011

La planta y yo.


Me repito mucho,
y en repetirme me regodeo.
Tanta flor y tanto palabreo
no conduce a muchas plantas,
salvo a tí,
adoptada el día de mi ventileo.

Me repito mucho,
y entretanto me volteo.
Te echaste a mí sin rechisteo
aquel cuatro de abril enjuto,
me lanzaste tus ramas de luto
y te llevé conmigo a disfrutar mi asueto.

Eres tan generosa, que sin regarte
me amilanas con flores y tallos nuevos,
desde el palco que da a nuestro barrio
donde tú y yo practicamos el vicheo.




planta "tu y yo" de "Can Barriga", en Badalona. Foto: Begoña G.

jueves, 28 de abril de 2011

Las termitas del sauce

Termita soy,
del sol, agua,
tierra y del aire.


Aquí estoy
y respiro como ser
diminuto y devorador
del sauce.

Porque soy termita,
no me ves,
me camuflo en tus carnes.

Pero estoy,
y tú lo sabes,
me alimento en tus flujos
naturales.

Sólo hay una cosa que no sientes,
ni sabes, hasta hoy:
el día que tú no sueñes no soñaré.
Me acostumbré
a tus lugares comunes,
a tus efluvios, a tus ronquidos,
a tus huidas, a tus múltiples avatares;

y resulta que no sé si sé,
pero no quiero
vivir sin tu esplendoroso jardín mental
repleto de manjares
y tu maltrecho físico semblante
para unos ojos oscilantes
como los míos.


miércoles, 27 de abril de 2011

Fábula de la cotorra y la palmera- El sueño renace




Y el sueño renació. Una mañana cualquiera del mes de abril, los bordes del marco de nuestros ojos empezaron a salpicarse de colores; colores que dibujaron un parque; un parque donde una vez hubo cotorras y una palmera (o varias). Y la cotorra apareció. Como nacida de un letargo invisible y oculto a sus ojos, le picaban sus alas algo rígidas, desacostumbradas a sentir el frescor del viento, la furia del sol y la humedad de la noche. El parque también había cambiado ligeramente: los árboles estaban vestidos de hojas y flores, los matorrales cubiertos de visitantes que de un lado a otro transportaban en sus patitas partículas que brillaban como el oro y se sumergían en las flores como si se tratase de su hogar, la hierba era fuerte y radiante, y el suelo estaba cubierto de pétalos de color violeta.


Y allí estaba su palmera, altanera y afable, como si nunca se hubiese movido de allí. Al ojear el nido, se encontró una cotorra a  la que pocas veces había hablado. La cotorra era más joven que ella, pero tenía el pico ajado y la barbilla subida; la cotorra ajada la miró retrospectiva y le dijo que tenía buenas noticias para ella: ya podía buscarse otra madriguera, aquella había sido ocupada en su ausencia por otra cotorra que había agasajado a las cotorras de los nidos colindantes con sus alas tropicales y sus tonos de piel más tostados. La cotorra encajó bien aquellas palabras cargadas de malos vientos, ella sabía que no podía luchar contra ello y debía buscarse otro nido. No la dejaron ni saludar a sus amigas, más ella supo que no debía tampoco acercarse a ellas, ya que la cotorra ajada y su fiel amiga del pico amarillo envejecido de hiel estaban expectantes por saber cuál de las cotorras no estaba de acuerdo con su decisión.


Ay, cotorra!. Ahora hay que volver de nuevo a buscar nido!.Improvisar no entraba en estos momentos en sus planes, y eso hizo que fuese algo más difícil la adaptación. Hizo su equipaje, y aún tuvo un pequeño percance antes de poder atar sus cuatro bayas y sus ramitas que tiernamente le habían acompañado, pues los anfitriones de su desahucio no le habían facilitado todo su bagaje para alargar unos días su sufrimiento. Una vez logrados sus tesoros, ató sus bártulos y dió media vuelta sin mirar atrás. Sin embargo, poco tardaría en volver a verlos.


Durante un tiempo meditó, anduvo atolondrada dando saltitos de un lado a otro, desorientada y a su vez maravillada de disfrutar de todos esos elementos que durante tanto tiempo le habían estado ocultos, fue un descubrimiento inesperado, la primavera y sus manifestaciones  de júbilo.

De pronto, escuchó una voz que le resultaba conocida: su amigo la cotorra sabia estaba cotorreando con más cotorras. Sus ojos se llenaron de lágrimas de alegría, y a la vez de temor. Se cuestionó muchas preguntas en pocos segundos antes de que él la viera : ¿y si no me reconoce?¿y si ha cambiado y no querrá cantar conmigo?. Sus temores fueron infundados: la cotorra sabia se puso tan contenta al verla, que las otras cotorras , viendo que era una persona  muy estimada por el sabio, vinieron corriendo a darle la bienvenida. Sorprendida y confusa, rompió en plumas que se unieron a los pétalos de las flores esparcidas por el suelo. Al ver el espectáculo de graznidos y colores, las cotorras de la palmera de la que había sido expulsada salieron a vichear qué sucedía.


La cotorra sabia la abrazó, la abrazó como nunca antes había abrazado a uno de sus semejantes, y la cotorra le extendió sus alas y lo besó bajo su manto de plumas......


La historia continúa, seguirá..........


Beso de dos cotorras- Foto: Begoña Gamonal

domingo, 24 de abril de 2011

Ella te ve

Con la boca caída y la barbilla húmeda,
balbuceas sobre su espíritu
como si estuviera compartiendo
nuestros pasos por el patio.



Clamas su nombre,
él,
y me pregunto
si no será una broma del delirio
poner su hálito en tus labios
tomando asiento en tus ojos salidos
de fondo hundido y pupila prominente.

Me siento bien si no te siento en soledad.
A fin de cuentas,
soy el resultado de vuestro binomio.



Espino albar(Crataegus monogyna) Foto: Begoña Gamonal



miércoles, 20 de abril de 2011

Geranio Rosa

Geranio Rosa. Foto: Begoña Gamonal

Rendirse a la voluptuosa luz que atrapas pensativa,
Y nadar en tus trazos
que alejan las penumbras
Como si nunca hubiesen dormido en nosotros.
Dame una tregua,
Déjame perderme en tu interior
hasta irradiarme de tu alegría,
Amor,

martes, 19 de abril de 2011

4 estaciones versión menor


Vista de otoño,
despertar de cotorras
en nuestros árboles.

Invierno seco;
la sinceridad cae
como las hojas.

En primavera
se disfrazan las tramas;
colores ácidos.

El tiempo viste
la verdad de verano;
sin florituras.



Foto: Begoña Gamonal

domingo, 17 de abril de 2011

En la duda




Coto,
no sé si vuelves o si estás
adherido a esa corteza
remanente del sauce,
o vuelas pasos cortos
dentro de la palmera.

No creeré en tu aparición
mientras tu canto siga oculto
a mis oídos.
Quizá sea un mensaje
y no sé comprenderlo
con mis antenas quebradas.

En la dubitación del olvido me asiento.


Foto: Begoña Gamonal

viernes, 15 de abril de 2011

De tí, por, aunque

De tí, asimilé sin inculcarme

que la margarita vive de por sí,

y es más feliz con

aunque no depende del sauce.


De él también aprendió

a desaprender sin rencor,

sobrevivir sin hablar

pero sin hablarse por.


A no dolerse por ver

y no ser vista sin más,

hacer lo que quiere hacer,

no estar donde está de más.


Porque la margarita es más feliz con

aunque no depende del sauce.
 
 

Arbol del amor en campo de amapolas- Foto: Begoña Gamonal

miércoles, 13 de abril de 2011

A libre puerto

Yo no sé qué inquietud ahoga

este pálpito descontrolado

que ni de día ni en sueños

me deja reposar sin saltos.

Mas sé de un sentir oculto

que descubierto aflora

en devenires inciertos

arraigados en las olas

surcadas en vendavales

desde principios de julio:

Barco de arrojo, seguro

de llegar a libre puerto,

pues de tu puerta origen

partió a ritmo sereno.
 
Contigo. Sin documentos
 
ni amarras a fijo destino.
 
 


Foto: Begoña Gamonal


martes, 12 de abril de 2011

Si o no

Una tras otra, tus patitas

pueden ser visibles tan sólo en polvo

que el aire esparce sobre nos,

como las miguitas que dejan

los pájaros a sus polluelos

para no desviarse del camino.

 

Del mismo modo,

van saliendo las ideas del tronco

como hojas que acunan las margaritas del sauce,

y no sé si será el sí o será el no

cuando se trata de tu irse o quedarse

entre las ramas de mi amor

de esta sofocante primavera de sol.

Una sospecha intuitiva. Quédate.


Foto: Begoña Gamonal

 

domingo, 10 de abril de 2011

La mentonera en tus extremos

Poco a decir que no lo diga todo de por sí que esa marca de tus acordes en mi cuello, y la vibración de esta caja torácica que guarece los susurros de tus dedos hechos labios.


Tulipa "Parade" - Foto: Begoña Gamonal
 Y a pesar de los batientes, presagio notas de rojos lagrimales y cortos soles.

viernes, 8 de abril de 2011

Y la flor se abrió

Tulipa "Artist". Foto: Begoña Gamonal

Un pétalo de agua,
una gota de flor,
un verso de tus labios,
un fruto de un amor.


http://t.co/BjLPvFh - @llorentea - Dedicatoria a Amalia Llorente.


miércoles, 6 de abril de 2011

En el camino, tu arco iris


Porque una noche del tres dos vueltas atrás, salí con el verde en la mano, un sendero de gran recorrido a estrenar y un amarillo brillante que amar.

Al transcurrir de estaciones, el amarillo mutó a marrón salpicado por un rojo sangre; cayeron los frutos junto a las hojas de los árboles, anunciando un otoño ocre. El verde se fundió en un blanco mate que a veces mutaba a gris ceniza; más mis labios esparcieron los rescoldos abrumada por el fuego.

Un día, una carta arco iris vestida de melodía llegó a mis manos recordándome que había iniciado un viaje y debía continuar, ligera de equipaje, hasta encontrar las flores de mis anhelos.

Hoy, un extenso grupo de margaritas besan las venas del sauce, inyectándole sueños de amor en su torrente sanguíneo.



Foto: Begoña Gamonal




domingo, 3 de abril de 2011

Si alguna vez el rojo fue dolor.

Tu naturaleza.

La primavera se esparce y eclosiona sus huesos de terciopelo
en hojas violeta;

le acompañan tus frutos que cubren con su pelaje los árboles desnudos.

Tus nuevos brotes estrenan sus puntas adornando la madre naturaleza.


Tú conmigo.

Mi boca sedienta arranca de tu boca un beso atrapado en mis versos,
pintado de orquídeas color magenta, macerado con tu alegre
trino.
Tu esencia reverberada en la cutícula de los frutos que devoro con mimo.

 

Porque si alguna vez esta flor fue dolor, hoy es amor.
 

Flordeldolor (figurado). Foto: Begoña Gamonal

 

viernes, 1 de abril de 2011

Libar tus sueños.


En tus versos me sumerjo en un baño de pasión
a libar tus sueños
para esparcir tu amor impregnado en mis antenas.



Foto: Begoña Gamonal

jueves, 31 de marzo de 2011

Si tú quieres, que quiero yo



Acércate a mi batiente,

desplegaremos los cálamos

de plumas ilusionadas.



Foto: Begoña Gamonal
 

Aquí, en la corona del tallo,

una cotorra te espera 

mientras espera el despegue
 
de su anhelo entre tus hélices.

Si quieres, pues quiero yo

contemplarte sobre las olas

surcando las hojas del mar.



Parque en primavera- Foto: Begoña Gamonal.

martes, 29 de marzo de 2011

Lo que digo bajo de

Foto: Begoña Gamonal



Saber a mordisco forajido

que delega los dientes y la lengua al destierro

como si fueran celadores de mi carne.

Saber

que las manos también muerden,

y que el beso estalla en mis oídos

con una sola palabra tierna,

un solo gesto de cariño.

Porque yo no callo y lo digo

que esta mente quiere sentir

tus margaritas

adentrarse en mi laberinto,

y perderse conmigo.

Porque yo lo digo,

yo te siento

y es por eso que me presto

a contarte lo que no digo,

y lo digo bajo las aguas 

de estos miedos que te escribo
 
frente al visible oleaje
 
con mis pétalos fundidos

nadando en tus lagrimales.

viernes, 25 de marzo de 2011

Cócktail Margarita


Hete aquí el brebaje con el que la Margarita embriaga al sauce:

dos terceras partes de patitas incoloras

y

una tercera parte de disonancia silábica;

el resto, la sal de pequeños roces y miradas divergentes,

la amargura de sus pétalos

y

el hielo para enfriar sus excesos calóricos.


Beber al dorso,

pues la margarita y el sauce son un sorbo de amor:

Mirad sus radiantes y múltiples ojos si no.


Foto: Begoña Gamonal


miércoles, 23 de marzo de 2011

Patitas

Evocarte,

como sugieren las patitas,

de puntillas,

ahondando en la huella implícita

de los sentimientos bajo las marcas dactilares,

de las patitas

florecidas en margaritas nacidas del sauce

como parte de su metáfora,

y llorar

como festejo de sus palpitaciones

que son vida

 y dan vida y espacio

a mi floramor.

Margaritas del Sauce en primavera. Foto: Begoña

 


lunes, 21 de marzo de 2011

Oda a la primavera

Parque de las cotorras hoy, primavera- Foto: Begoña

Soy animal

que contempla animales

de piel floreada.

Entre claves secretas

se aman con ternura.


Foto: Begoña


Deseo felino

cruzando sus miradas.

El león cela.



Foto: begoña


 
De cara al sol,
dos palomas curiosas.
De picos pardos.


Foto: Begoña


Los tortolitos,
amándose en la sombra.
Picoteándose.



Foto: Begoña

La flor, arena;
de sol sus patitas,
de amor su esfera. 



Foto: Begoña

Fuera del parque,
el mar frota sus olas
contra la orilla.
Sus besos son de espuma,
su piel de brillos fatuos.





domingo, 20 de marzo de 2011

Margaritas de Mar

Con puntas amarillas de sol,
cuerpo blanco de luz,
y ojos amarronados-verdosos:
así las margaritas del mar anuncian la llegada del amor.



Margaritas de Mar. Foto: Begoña Gamonal


sábado, 19 de marzo de 2011

Tiempos de hoy

Tinta roja, manos negras y sangre aguada corren mundo abajo empantanando los senderos de la vida.
Tiempos que hoy son no serán después más continuarán antes de acabar siendo lo que son hasta su camino recorrer y llegar donde no es, pero mañana aún no ni igual será pues diferente día es.

Luna madrugada del 19/3/2011- Foto: Begoña Gamonal


Y la luna, espléndida, nos contempla en plenitud.

viernes, 18 de marzo de 2011

Y digo yo

Solo quiero, no digo,

que luego el decir es malinterpretado,

todo​s tenemos algo a decir,

digo yo, y lo digo,

respecto a vivir ilusionado.

Porque vivir es estar uno vivo

pero no a sentirlo está obligado.

Y que quede claro,

es un decir dicho, bien claro,

que espero no sea entredicho,

ni así sea malogrado,

pues pedir entendimiento no es posible,

ni así deseo sea entendible,

más espero el criticón pase de largo,

ante razonamientos fuera de sus lindes.

Luna del 17/3/2011 - Foto: Begoña Gamonal

miércoles, 16 de marzo de 2011

Silenciosamente mortíferas

Y se nos marchita la vida, mientras las palabras siguen colgadas por sus aristas, debilitadas por otras  atropellantes sin rienda que inundan el cielo con sus partículas incoloras, inodoras, silenciosamente mortíferas.


Foto: Begoña Gamonal

lunes, 14 de marzo de 2011

Yemas nuevas




Ya empiezan a salirte flores en la yema de los dedos, y nuevas yemas en los gruesos tallos de tus labios donde libar la sed de los sentidos.
 

Foto: B.G.
 
No hace mucho tus manos eran corteza viva donde los pájaros deambulantes picoteaban tu piel para calentarse la boca.  


Foto: B.G.

En breve vendrán otra vez a disfrutar de los frutos de tus encantos.



Foto: B.G.


 Yo no recordaré lo que fue antaño, viviré lo aún no vivido en este nuevo escenario. Contigo, entre tus yemas.



Foto: B.G.

sábado, 12 de marzo de 2011

Fábula de la palmera y la cotorra.


Érase una vez una cotorra verde naturaleza con un pico tierno y unas alas engarrotadas. La resina del árbol que la cobijaba dejó sus alas entumecidas al cuerpo. Con los primeros rayos del sol primaveral, la cola natural empezó a deshacerse, y sus alas empezaron a desplegarse y a recuperar todo su vigor. La cotorra decidió volar sin miedo y buscar un nuevo mundo donde socializar con el resto de cotorras.


Llegó a un parque donde había una palmera respaldada por un banco; allí en el banco se encontró una cotorra sabia con unas plumas esplendorosas; la cotorra quedó prendada de sus plumas, y él de su pico infantil, de tal forma que la ayudó a instalarse en la palmera sin llevarle una sola rama, pues era de la opinión que ella debía aprender a hacer las cosas sin ayuda de nadie; no fueron pocos los días en los que acabó extenuada y, viendo cómo su amada cotorra se desgañitaba arrimando ramitas a nidos ajenos, tomaba un vuelo rápido que esclareciera su mente. Un día, la cotorra empezó a preocuparse: la cotorra sabia había desaparecido. La palmera se le vino encima, y sus amplias ramas empezaron a llenar sus plumas de resina.
Pobre cotorra: pensó que construyendo un nido en la palmera no se desvanecería. Hoy, afligida y descubierta, espera que su único compañero en este viaje le traiga un dátil dulce y maduro: el frío y la resina cortaron sus alas. Pero ella vive en un sueño, y al despertarse todos sus elementos se difuminaron en los colores de la naturaleza, desapareciendo. No quedó nada, ni la palmera, ni las ramas de su nido, ni la cotorra.
 
Sin embargo, los colores guardan el momento oportuno para ser pintados de nuevo en un nuevo sueño donde la cotorra tenga más suerte. Porque la cotorra sigue viva.



Continuará.....

La palmera y la cotorra- Foto: Begoña G.


jueves, 10 de marzo de 2011

Actrices

"Hasta Sheakespeare será olvidado. Es cuestión de tiempo, no hay futuro" .- Actrices- película dirigida por Ventura Pons.



Distancia manifiesta,
errática
la realidad de espejos.

Los años, volátiles
momentos
de papel caducos.

Del murciélago,
aletas
succionando instantáneas.

Del viento al agua.


Foto: Begoña G.


Flotan dos cajas
(o tres, quién sabe cuántas!),
quiméricas señales
de orgásmicos recuerdos.

El sexo,
sustancias de aguas
vertidas,
las últimas escenas.
El descenso.

Del agua al viento.

Asciende la tramoya
hacia el promontorio.
Y el aire,
muy frío,
es cópula en los huesos.


Foto: Begoña G.