No me viste, yo te he visto
esta tarde,
a espaldas ajenas y de espaldas,
aún lo hace más intrigante y esquivo,
salvaje y discreto, sin cruzar mensajes
sin tocarnos bajo el mismo foco.
Viéndote, viéndome,
viéndonos y mirándonos,
desnudando puertos,
derrivando anclajes, desmontando cercos,
atravesando fronteras,
cruzando puentes, tirando puertas,
y todo sólo por tocarte con la mirada a oscuras,
sin tocarnos, debajo
del mismo foco.


