A 17 de julio del 2025, rescato este espacio en su mínima expresión. A 21 de octubre de 2025, complemento con más entradas este blog.
Begoña
Luis Cernuda
NO DECÍA PALABRAS
No decía palabras,
acercaba tan sólo un cuerpo interrogante,
porque ignoraba que el deseo es una pregunta
cuya respuesta no existe,
un mundo cuyo cielo no existe.
La angustia se abre paso entre los huesos,
remonta por las venas
hasta abrirse en la piel,
surtidores de sueño
hechos carne en interrogación vuelta a las nubes.
Un roce al paso,
una mirada fugaz entre las sombras,
bastan para que el cuerpo se abra en dos,
ávido de recibir en sí mismo
otro cuerpo que sueñe;
mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne,
iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.
Aunque sólo sea una esperanza
porque el deseo es pregunta cuya respuesta nadie sabe.
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Antonio Pérez Aponte (Puerto Rico)
MI AMOR ESTADÍSTICO.
Si mi interés no fuera más que determinar un poco
la docimacia de esos ojos que ahora me miran
y la varianza de tus deseos, no tendría más por qué hablarte
de la probabilidad de un beso a duras penas darse
ni de la bondad de ajuste de tu cuerpo al mío.
Si las diferencias que marcan el paso de estas vidas
no contaran como relativas dispersiones de las ansias,
no habría por qué imponerle límite
a la fórmula conque te disparo las palabras.
en verdad voy a tener que reestimar,
rehacer la regresión de los valores
que me dicen que todavía sí hay un binomio estimado en la sustancia.
Todavía no sé cómo puedo correlacionar los sentimientos
o determinar si es que existe regazo en la esperanza.
Alguna imponderable predecible se contiene
en mi error estimado, en mi serie histórica continua.
A lo mejor no existe más que mi universo.
Voy a tener que separar cada evento como si fuera un sesgo de infortunio
o un intérvalo de caprichoso contenido.
A cuál de tus variables dependientes
habré de someter la independencia de mi corazón altivo,
cuál será la desviación estándar de tu mirada
y el nivel de confianza de tus manos
para ubicar las mías un poco adentro de la moda,
de ese ámbito tuyo que me alienta,
o es que debo sacarte la miseria de raíz cuadrada
al triste por ciento que me toca.
Conoces bien cuál es el coeficiente de determinación
que guardo aquí debajo,
y la distrubución de frecuencia de las palpitaciones
de este tigre de amor que aún espera tu regreso.
DIME TÚ
Dime tú
la dirección exacta
la posición precisa
de las coordenadas
que habrán de guiar mis brazos
hacia tu espíritu
sólo habré
de llevar un cincel
para dejar una huella
como un corazón atravesado
en la corteza de un árbol
¡es que tengo unas ganas
de hacerte feliz,
niña!
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