El sosiego cubre de amarillo
el fin de la primavera.
Su alfombra se desprende
de todos los hilos sueltos
en pequeños pasos firmes.
El hedor quedó atrás
el helor perdió su dureza
tras un desenlace doloroso y vital.
La quimera de la alquimia
perdió todo su encanto
en un solo mes de experiencia,
dejando en tu conocimiento
su código industrial moderno.
Dejaste entrar la esperanza vacía,
y dar rienda suelta a tu ensoñación
sin ver más allá de una fantasía.
Soltar sin dejar cabos sueltos,
volar despegando los piés del suelo,
y aterrizar sin miedo a poner frenos.
Ahora sólo tienes que andar
y parar las veces que sea necesario.

























