La mano ejecutora
le asestó el puñal
desde las sombras,
cortó la flor
sin bajar a la arena.
El sueño falleció
en el mismo lugar
donde se originó.
El tallo autoflorece
en todo su esplendor.
La mano ejecutora
le asestó el puñal
desde las sombras,
cortó la flor
sin bajar a la arena.
El sueño falleció
en el mismo lugar
donde se originó.
El tallo autoflorece
en todo su esplendor.