Cegada en su dolor,
no vio venir su hálito
y carencia de aprecio.
La falta de diálogo
fue una señal equívoca.
Ejecutó en la sombra
su mayor miedo;
el agua hundió la noria.
La sangre corre
por el río de montaña
cubierto de hojas
que alguna vez vistieron
un blog de sentimientos.
No dejes tu sustento
en otras manos
que no sean las propias.
