Hoy la luna no mengua
en la estacada del desapego
y el cielo se crece limpio.
Perder el miedo a perder
y encontrar la calma
en tu error, cuyo mal
ha sido explayarse
en la única versión a tu alcance,
una fe equivocada.
No se mostró el bien
en la carta del diablo
que durante el tiempo de un parto
te advirtió de tu caída:
fueron hechos, no señales.
Afrontar los miedos
y anteponer tu bienestar
a tu desgaste interior
ha sido la baza acertada
de tu última jugada.
Ahora que ya te levantaste
puedes mostrar las cicatrices.
El fruto
aún no ha dado a luz.
