Aunque me faltase
el aire por unos meses,
y me hayas amasado el pan
con mis miedos
convertidos en mendrugos
atorados en mi garganta,
tu camioneta
aún no ha llegado a su parada
en su primer viaje
desde mi partida,
tan sólo transita
en terreno propicio
donde la novedad es primicia
y los neumáticos,
recién estrenados,
todavía no acusan derrape.
