No te has percatado
que te has dañado más a ti mismo
que a mí.
Yo tendré siempre la excusa
forzada de sobreponerme.
Tú sin embargo sabes
que era tu estorbo temporal
que te recordaba afrontar
una realidad pendiente.
La amistad es el vínculo más perenne
que uno pueda forjar.
En tu caso, no hay más vínculo
que la deslealtad
y la falta de diálogo
antes de clavar tu puñal
por la puerta de servicio.
Me hubiera gustado
no haberte nunca conocido
y evitar incorporarte en mis andadas
como amigo.
Una enseñanza a aceptar
en mi elenco de experiencias.
