Del gris nace el contraste,
y del contraste el aprendizaje;
logrado tu propósito,
saboreada tu quimera
y tu propia trampa,
nace mi esperanza
con raíces más profundas
ahora que estoy
fuera del genio de tu lámpara.
Ya no puedes
ni tocarme
ni mancharme de aceite,
Ya no puedes
ni escudarte
ni mancharme de grasa.
Mi mesa
ya no está cubierta
de partículas negras,
salvo mi sombra
cuando me embiste el sol
y me envuelve la brisa
al son de las gaviotas
volteando la riera.
Los colores, los pinto yo.

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