martes, 10 de febrero de 2026

Flash de un efímero instante premonitorio

 




Tras tanto tiempo alimentada por globos sonda 

que negaban la negación y azuzaban un interés 

no por indefinido concluso,

la torre se desmoronó tras brindar frente a tu copa.


Una llamada tras minutos pasados me avisó de su parada

mientras ella soltaba su huella

en la manada sin contemplación.

Algo en el ambiente ya cantaba....

El preludio empezó tras el toque de bajada

al subirme e iniciar el trayecto

dentro del coche varado a unos metros

envuelta en un áurea húmeda de polvo aire viciado;

vibra de ambiente resentido procedente del otro lado

donde él tenía cualquier mando salvo el control.

Era certeza, no premonición.


Tras compartir unas copas de vino y alimentar el estómago

bajo el efluvio de la broma sobre mi pico,

mi olfato se interpuso en tu mirada

y un flash instantáneo se apoderó de la mía

mostrándome tu risa amplia desabrida

bajo una nariz de punta corta

 sobre un labio poblado de césped con intensos carrillos

y un inmenso moflete despoblado bajo el cuello; 

una imagen extraña de aquel a quien se idolatra,

preludio del velo que iría cayéndose

a golpes de tragos frente a mis ojos

durante toda la velada:

el rostro figurado copó toda mi mente.


La intuición cubrió todo el terreno

sin dejar espacio a los sueños,

el resto fue simple observación:

las llaves nunca se dejan bajo otro dominio

ni se acompaña hasta el baño a todas horas.



No aceptar lo evidente calma el impulso en presente

pero prolonga su duración durante más tiempo.







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