Tras tanto tiempo
alimentada por globos sonda
que negaban la negación
y azuzaban un interés
no por indefinido concluso,
la torre se desmoronó
tras brindar con nuestras copas.
El preludio empezó tras el toque de bajada
al subirme e iniciar el trayecto
envuelta en un áurea húmeda
de polvo frío y aire viciado;
vibra de ambiente resentido
procedente del otro lado
donde tenías cualquier mando
salvo el control.
Una llamada tras minutos pasados
mientras ella soltaba su huella
en la manada sin contemplación.
Algo en el ambiente ya cantaba....
Tras compartir unas copas de vino,
bajo el efluvio de la broma
sobre mi pico,
mi olfato se interpuso en tu mirada
y un flash instantáneo
se apoderó de la mía,
mostrándome
tu risa amplia desabrida
sobre un labio poblado de césped
y un inmenso moflete
despoblado bajo el cuello;
una imagen extraña
de aquel a quien se idolatra
preludio del velo que iría cayéndose
a golpes de tragos frente a mis ojos
durante toda la velada.
La intuición cubrió todo el terreno
sin dejar espacio a los sueños,
el resto fue simple observación.
Hay dos cosas que nunca se dejan
bajo otras manos:
las llaves del coche y la cartera.
No aceptar lo evidente
es un escudo protector
que calma el embite en presente
pero prolonga su duración e intensidad
durante más tiempo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario