Insignificante.
El dolor interior es una carcoma
que envuelve el áurea en serrín
en tu plenitud de aurora.
Todo tiene un fin.
Y al final, la lealtad y el respeto
superan la puñalada hueca
de quedabien, y encajada porque sí
en mis mugres de paso por tus placeres.
Hay que ser auténtico y leal a uno mismo
para no defraudarse de poder.
Falsa complicidad
que te lleva a lograr vuestros objetivos
y malograr mi longevidad
en tu territorio estéril.
Ya no formo parte de tus almohadillas;
si son coherentes,
tendrás que argumentar mucho más
que desquitarte de tus molestias virtuales
que solo tú mantienes.

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