La gran suerte del infortunio afrontado
es justamente el haber sido
defenestrada por tu mano.
La gran desgracia
es haber caído en tus hilachas planificadas
con tesón y mucho desapego.
Una caída más de la vida
que me he ganado a pulso
por ser de ideas y no de hechos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario