Silencio inusitado.
La intuición habló
sin necesitar palabras;
como sus ojos
profundamente tristes
de miedo
desparramados en su rostro
acogidos en mi temblor.
El vacío se refugia
en su propia hendidura
incapaz de ser ilusión.
Sin probar bocado,
se enrosca sobre el mármol helado
y se deja llevar
sola
y desarraigada.
Tus ojos me rompen de tristeza
me invaden del temor
de que no logres superarte
y superarnos juntas.
Tus ojos me parten en dos.
Venzamos el miedo.
Confia.

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