Arder en llamas.
Como el Ave Fénix,
el dolor se fusiona con el fuego
hasta el orgasmo
para volver a ser fuego
en el agua
y fluir.
Se reabre el sendero
con otras trazas
otros vericuetos y andanadas.
Se reescribe el cuento
en nuevas veredas y arrollos.
Te cuento.

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